23.05.2005

www.ajedrezencolombia.com
: Vea

 

23.05.2005. (Bogotá, Colombia) Tomado del Diario EL TIEMPO, edición 22-05-05

 

PERFIL / QUIERE SER GOLEADOR DE MILLONARIOS
Joshua Ruiz es el pequeño rey del ajedrez

Logró el tercer puesto en el Mundial Sub-8 de Ajedrez que se disputó en Grecia. Hace año y medio aprende los secretos del ‘juego ciencia’, aunque sueña con ser futbolista.

 

Logró el tercer puesto en el Mundial Sub-8 de Ajedrez que se disputó en Grecia. Hace año y medio aprende los secretos del ‘juego ciencia’, aunque sueña con ser futbolista.

Tiene nombre de elegido. Su cuerpo parece una intensa partida de ajedrez: movimientos rápidos, permanentes y dominantes. Es un inquieto al que le quedan pequeños sus 1,10 metros de estatura para expresar todo lo que siente, lo que quiere y lo que anhela. Sus ideas claras, aunque ingenuas, recuerdan que tan solo tiene 8 años. Es Joshua Daniel Ruiz, quien hace dos semanas se convirtió en la nueva esperanza del ajedrez colombiano al lograr el tercer puesto en el Mundial Sub-8 que se realizó en Hakidiki, una pequeña ciudad cercana a Atenas (Grecia).

Fue su primer viaje fuera del país y no se dejó ‘descrestar’ ni por la antigua Acrópolis ni por ninguno de los otros 34 pequeños genios de diferentes partes del mundo con los que tuvo que desafiarse en el tablero. Por el contrario. Regresó a Colombia consciente de que pudo ser primero y algo desencantado: “Atenas es una ciudad muy grande, que queda muy lejos y tiene unos edificios tan viejos que la hacen ver fea”, cuenta con la ingenuidad de su edad al referirse a las ruinas de la capital de Grecia.

Orlando Ruiz, su padre, que pagó avisos en los periódicos para contar cómo iba su hijo en el torneo, explica que aunque el talento de Joshua para el ajedrez no es un hecho casual, sí lo sorprende que su hijo menor desarrolle esa vocación por un juego que él ama.

“Yo jugué ajedrez muy bien. En 1972, representé a Colombia y enfrenté a Anatoly Karpov en una olimpíada en Puerto Rico: hicimos tablas. Mis dos hijos mayores nunca se interesaron por aprender y ya había perdido la esperanza. Pero la facilidad con la que Joshua crece en el juego me ha sorprendido. Lo apoyaré hasta cuando él quiera”, dice el orgulloso padre que, además, invirtió 15 millones de pesos en el desplazamiento junto con su hijo a la competencia en Grecia.

Pero Joshua no es un niño genio: es, según su familia, “simplemente un pequeño hiperactivo” que encontró en el ajedrez la posibilidad de poner a funcionar su cerebro a la velocidad de sus impulsos.

Goles y maestros

Y fue gracias a esos ‘arranques’ que se metió en un problema en el hotel donde se hospedaban en Halkidiki. Una tarde, luego de haber competido, Joshua ‘armó’ un partido de fútbol junto con otros pequeños ajedrecistas en uno de los pasillos del hotel y, debido al desorden, los amenazaron con mandarlos con sus maletas a la calle.

Esa pasión por el fútbol, Joshua la vive día tras día. Como cualquier pequeño de su edad, mientras recibe clases de cuarto grado en el colegio Agustiniano Ciudad Salitre, solo espera la hora del recreo para darle patadas a un balón. “Me gusta tanto el ajedrez como el fútbol. Pero es más difícil practicar ajedrez porque no tengo tantos amigos que sepan jugar con buen nivel”, confiesa el niño.

Con la misma seguridad con la que corre las fichas entre los cuadros negros y blancos, Joshua relata como se llenó de confianza en Grecia a medida que ganaba partidas. “La primera fue la más difícil. Enfrenté a un niño de Moldavia y yo estaba cansado por el viaje y el cambio de hora. Tenía mucho sueño y pocas ganas de jugar. Finalmente gané porque él no se movió como yo esperaba: me enroqué y protegí al rey para evitar el jaque. Al final llevaba un peón de más y rematé bien la partida. Al día siguiente ya me sentía ganador”, recuerda. Después de vencer en su primer enfrentamiento se sintió como el elegido para ganar el campeonato. Y casi lo logra: Fue líder hasta la sexta ronda de la competencia en la que cayó con la niña Ann Styaskin (Rusia). Además fue el único que no perdió frente al campeón, el indonesio Taminsyah Aston.

Más concentración...

Dueño de un talento que ni siquiera él imagina, sus padres tratan de que su vida se desarrolle de manera normal. Su madre, Edilia Castillo, dice que lo han cambiado de algunos colegios porque en las instituciones no han entendido su nerviosismo y constante inquietud. “Está en una edad importante para que desarrolle toda la inteligencia y aumente la capacidad de su mente. Estoy convencida de su talento y no tolero que no valoren sus aptitudes”, opina.

Según su padre, el principal inconveniente en el crecimiento de Joshua Ruiz es que tiene problemas de concentración. “Emprende muchas actividades, pero las deja empezadas porque se distrae por la televisión o por el fútbol”, cuenta. La vida de Joshua se desarrolla vertiginosamente. Todos los días llega a las 4 de la tarde del colegio. Hasta las 6, se dedica a mejorar su nivel ajedrecístico mediante dos técnicas: el razonamiento y el estudio de las las aperturas.

El razonamiento es para desarrollar el raciocinio y la capacidad de análisis. Mientras que la apertura es para aprender movimientos tácticos. Ahora, en su casa en Bogotá sus sueños no dan tregua y siguen tan agitados como él: Joshua piensa en ser un campeón mundial de la talla del legendario cubano José Raúl Capablanca, y después, en ser el goleador de Millonarios...

JAIME VIANA ROJAS
Redactor de EL TIEMPO

 

RESUMEN

Una carrera rápida y en ascenso

Joshua Daniel Ruiz, entrena todos los días en su casa. Trabaja en técnicas de razonamiento y en salidas. Es su estrategia para llegar a ser algún día, Gran maestro. Joshua Ruiz dio sus primeros movimientos en el ajedrez hace 18 meses, en la Escuela de Ajedrez de la Liga de Bogota, bajo la tutela de Álvaro Castellanos.

Más adelante se encargaron de su orientación John Cifuentes y su padre Orlando Ruíz. Además es sobrino de otro ajedrecista: Alciguel Ruiz.

En diciembre del 2003 jugó su primer torneo en la Liga de Bogotá.

En el 2004 ganó el intercolegiado Sub-8. Ese año, además, se impuso en todos los torneos de Bogotá. También ganó el Torneo de la Raza, en Medellín.

Ahora Joshua sigue un programa de entrenamiento semanal, coordinado por su instructor (Cifuentes), quien asegura que Ruiz es un genio del ajedrez. “Es precoz, sabe leer el tablero y su talento es empírico porque realiza jugadas maestras sin haberlas aprendido en los libros”, dice.

En su cuarto, Joshua exhibe los 12 trofeos y las nueve medallas conseguidas desde diciembre del 2003.